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Cirugía HoLEP para próstata agrandada

29 ago
5 min de lectura

Un chorro de orina cada vez más débil, levantarse varias veces por la noche o sentir que la vejiga no termina de vaciarse no son molestias que deban normalizarse con la edad. Cuando una próstata agrandada afecta la vida diaria, la cirugía HoLEP para próstata agrandada puede ser una alternativa moderna, eficaz y mínimamente invasiva para recuperar el control urinario.

La hiperplasia prostática benigna, también llamada crecimiento benigno de la próstata, es frecuente en hombres a partir de los 50 años. No es cáncer, pero puede comprimir la uretra, el conducto por el que sale la orina, y provocar síntomas que van de incómodos a verdaderamente limitantes. La buena noticia es que existen opciones de tratamiento personalizadas, y no todos los pacientes necesitan la misma solución.

¿Qué es la cirugía HoLEP para próstata agrandada?

HoLEP significa enucleación de próstata con láser de holmio. En términos sencillos, es una cirugía que utiliza energía láser para separar y retirar el tejido prostático que está obstruyendo el paso de la orina.

El procedimiento se realiza a través de la uretra, por el conducto natural de salida de la orina. No requiere una incisión externa en el abdomen. El cirujano introduce instrumentos especializados, libera con precisión la parte interna de la próstata que ha crecido y posteriormente extrae ese tejido de forma segura.

A diferencia de otros tratamientos que vaporizan o cortan sólo una parte del tejido, HoLEP permite retirar de manera más completa el tejido obstructivo. Por eso puede ser una opción particularmente valiosa en próstatas de tamaño grande, aunque la indicación siempre depende de la evaluación clínica de cada paciente.

Cuando los síntomas ya están afectando su rutina

Muchos hombres esperan demasiado antes de consultar porque creen que levantarse a orinar es parte inevitable del envejecimiento. Sin embargo, una obstrucción prostática progresiva puede alterar el descanso, la productividad, los viajes y la tranquilidad de la familia.

Conviene solicitar valoración urológica si hay chorro débil, dificultad para iniciar a orinar, goteo al terminar, sensación de vaciamiento incompleto, urgencia urinaria o necesidad de levantarse varias veces durante la noche. También requiere atención una retención urinaria, es decir, la imposibilidad de orinar, ya que puede ser una urgencia.

En algunos casos, la próstata agrandada favorece infecciones urinarias repetidas, sangre en la orina, formación de piedras en la vejiga o deterioro de la función renal. Estos problemas no ocurren en todos los pacientes, pero son razones claras para no posponer una revisión.

¿Quién puede ser candidato a HoLEP?

La decisión no se toma sólo por el tamaño de la próstata. El urólogo considera los síntomas, el impacto en la calidad de vida, la respuesta a medicamentos, la capacidad de vaciamiento de la vejiga, estudios de laboratorio y hallazgos en ultrasonido u otras pruebas cuando son necesarias.

HoLEP puede considerarse cuando los medicamentos ya no controlan los síntomas, producen efectos secundarios molestos o cuando el paciente prefiere una solución quirúrgica duradera. También suele evaluarse en hombres con próstatas grandes, retención urinaria recurrente, infecciones repetidas, cálculos vesicales o sangrado asociado al crecimiento prostático.

No todos los síntomas urinarios provienen de la próstata. Una vejiga con poca fuerza, una estrechez de la uretra, una infección, cálculos o incluso ciertos medicamentos pueden causar molestias similares. Por eso el diagnóstico preciso es tan importante antes de hablar de cirugía.

La evaluación previa da seguridad

Durante la consulta se revisan los síntomas, antecedentes médicos, medicamentos y cirugías previas. Es común realizar examen de orina, antígeno prostático específico según la edad y el contexto, ultrasonido y medición del flujo urinario. Si existe sospecha de cáncer de próstata, el plan de estudio será distinto.

También es indispensable informar si se toman anticoagulantes o antiagregantes, medicamentos que reducen el riesgo de coágulos. Nunca deben suspenderse por cuenta propia. El urólogo coordinará el manejo más seguro con base en el motivo por el que fueron indicados y el tipo de procedimiento planeado.

Beneficios y límites de HoLEP

Una de las principales ventajas de esta técnica es que puede mejorar de forma importante el flujo urinario y reducir la sensación de obstrucción. Al retirar el tejido que bloquea la uretra, muchos pacientes experimentan menos urgencia, menos esfuerzo para orinar y mayor capacidad para dormir sin interrupciones frecuentes.

Al realizarse sin incisiones externas, la recuperación suele ser más rápida que con procedimientos abiertos. Además, el láser favorece un buen control del sangrado, una característica relevante sobre todo en pacientes seleccionados con riesgo hemorrágico. El tejido retirado puede enviarse a análisis, lo cual aporta información adicional y no sustituye la vigilancia prostática habitual.

Sin embargo, ningún procedimiento está libre de riesgos. Después de HoLEP puede haber ardor al orinar, presencia temporal de sangre en la orina, urgencia urinaria o escapes transitorios. También puede ocurrir infección, estrechez de la uretra o necesidad de un tratamiento adicional, aunque estas situaciones no son lo esperado.

Un cambio frecuente es la eyaculación retrógrada. Esto significa que, durante el orgasmo, el semen pasa hacia la vejiga en lugar de salir por el pene. No suele afectar la sensación orgásmica ni la capacidad de tener una erección, pero sí puede afectar la fertilidad. Es un tema que debe hablarse con claridad antes de la cirugía, especialmente en hombres que desean tener hijos.

La continencia urinaria se preserva en la mayoría de los pacientes, pero algunas personas presentan fugas temporales durante la recuperación. Los ejercicios de piso pélvico y el seguimiento médico pueden ser parte del plan para mejorar este aspecto cuando se requiere.

Qué esperar antes y después del procedimiento

HoLEP se lleva a cabo en un entorno hospitalario, bajo el tipo de anestesia que el equipo médico determine más adecuado. Después de la cirugía, es habitual dejar una sonda urinaria durante un periodo corto para permitir el drenaje de la orina y vigilar la recuperación.

El tiempo de estancia y el retiro de la sonda varían según el tamaño prostático, el sangrado, enfermedades acompañantes y la evolución individual. Algunos pacientes pueden regresar a casa pronto, mientras que otros necesitan observación por más tiempo. Prometer un plazo idéntico para todos no sería responsable.

Durante las primeras semanas puede presentarse orina rosada o con pequeños coágulos, sobre todo si no se ha tomado suficiente agua o se realiza esfuerzo físico antes de tiempo. El equipo tratante indicará cuánta hidratación conviene, cuándo retomar actividades, cómo cuidar el estreñimiento y en qué momento es seguro reanudar ejercicio y actividad sexual.

Es fundamental acudir de inmediato si aparece fiebre, dolor intenso, incapacidad para orinar, sangrado abundante con coágulos persistentes o malestar que empeora. La recuperación debe estar acompañada por indicaciones claras y comunicación con su urólogo.

Medicamentos, otras cirugías o HoLEP: la mejor opción depende de usted

Los medicamentos pueden ser muy útiles para síntomas leves o moderados y para ciertos perfiles de próstata. No obstante, pueden requerir uso continuo y no siempre resuelven una obstrucción importante. Otros procedimientos endoscópicos también pueden ser apropiados en casos seleccionados.

La elección depende de sus estudios, el tamaño y anatomía de la próstata, sus enfermedades asociadas, sus expectativas y la experiencia del equipo quirúrgico. Una decisión bien informada no busca la técnica de moda, sino el tratamiento que ofrezca el mejor balance entre alivio, seguridad y recuperación para su caso.

En Matamoros, el Dr. José Eduardo Montaño Reina realiza una valoración urológica enfocada en identificar la causa real de los síntomas y orientar alternativas de mínima invasión cuando son adecuadas. Siempre vemos por su salud, su privacidad y una recuperación planificada con seguridad.

Si ha cambiado su manera de dormir, trabajar o salir de casa por la necesidad de orinar, no tiene que resignarse. Una consulta oportuna permite conocer si el crecimiento de la próstata es la causa y decidir, con información clara, si HoLEP puede ayudarle a volver a vivir con mayor comodidad.

 
 
 

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